Mensaje para el Ramadán del Director de Asuntos Religiosos Erbaş

Mensaje para el Ramadán del Director de Asuntos Religiosos Erbaş

viernes, 24 de abril de 2020

Estamos contentos de encontrarnos con el mes de Ramadán, la época de bondad, perdón, purificación y paz, que agrega innumerables bellezas a nuestras vidas. Después de la oración de tarawih que realizaremos esta noche, entraremos al Ramadán con el primer ayuno que practicaremos mañana.

El mes de Ramadán es una atmósfera espiritual en la que los vientos de paz, hermandad y bienestar se extienden en olas, y es una gran bendición que Alá Todopoderoso nos haya otorgado. Debido a que este tiempo celebrado es una oportunidad única para calmar nuestras almas cansadas, para dejar entrar tranquilidad en nuestros corazones y para dar cuenta de nuestras vidas en el eje de la fe, la servidumbre y la moralidad recurriendo a nuestra esencia y fitra.

El clima de ayuno, que integra nuestra adoración con buena moral, y nuestras relaciones con sinceridad y afecto, es una ocasión importante para hacer un nuevo comienzo para una vida que nos llevará a la felicidad en este mundo y en el más allá.

Por otro lado, como musulmanes, estamos tristes en estos días, cuando nos encontramos con el sultán de los once meses, cual esperamos siempre con gran entusiasmo. Desafortunadamente, debido a la pandemia del Coronavirus, recibiremos a este feliz huésped solo en nuestros hogares este año. Este año, sentiremos y experimentaremos nuestros hogares como lugares de culto y oración, donde la abundancia de sahur, la alegría de iftar, el entusiasmo de tarawih, la paz de la respuesta hatim y las muchas bellezas únicas que hacen que el Ramadán sea significativo e inolvidable. En este punto, debo expresar que, por supuesto, creemos sinceramente en la sura divina de que una facilidad vendrá después de cada dificultad tal como Alá promete en la sura de Al-Inshiráh. Con la conciencia, la dignidad y la nobleza de un fiel, sabemos que estas dificultades que estamos experimentando son una prueba temporal de la vida mundial.

Por esta razón, cumpliremos con nuestras responsabilidades con respecto al proceso sensible que estamos experimentando y tomaremos todas las precauciones necesarias. En tiempos tan difíciles, después de tomar las medidas necesarias con paciencia, voluntad y determinación, abrazamos el valor del tawakkul y nos rendimos a la voluntad divina. Buscamos con la oración asilo en Alá, el fundamento más fuerte, el refugio más grande y la cura más efectiva del creyente. Ojalá que dejemos atrás estos días difíciles, sin pesimismo, miedo y ansiedad, sin perder nuestra esperanza y resistencia, guiándonos del Corán, el centro de la esperanza y el horizonte, y de nuestro amado Profeta (s.a.s), quien siempre infundió esperanza en la humanidad.

En estos días, cuando nos enfrentamos con una desgracia, con motivo de Ramadán pedimos a Alá con nuestras oraciones sinceras de deshacernos de esta desgracia. En este mes de reflexión, donde recurrimos a nuestra esencia y donde tendremos la oportunidad de revisar nuestra vida entera con el Corán, déjenos repasar nuestro propósito de creación, nuestras responsabilidades hacia nosotros mismos, hacía Alá, hacía nuestro entorno y hacía todas nuestras criaturas.

Mientras leemos nuestro Libro Todopoderoso, creemos una conciencia musulmana al contemplar el significado profundo. Integremos nuestros ayunos con palabras, acciones y actitudes que estén de acuerdo con la aprobación de Alá. Especialmente en los días en que la bendición de la salud adquiere importancia y significado, protejamos esta confianza bendita que Alá Todopoderoso nos ofrece al abandonar todos los hábitos dañinos, especialmente fumar, que representan una amenaza para nuestra salud, en línea con el hecho científico de que la adoración en ayunas protege y fortalece nuestro sistema inmunológico también.

Dejemos especialmente en nuestros hijos hermosos recuerdos en sus mentes respecto todas las bellezas sobre el Ramadán, con una atmósfera de emoción y entusiasmo. Hagamos que al unir el fitra benigno del Ramadán con su clima, que nuestros hijos se sientan más cerca al Creador, al mundo y otras oraciones específicas de adoración.

Convirtamos la solidaridad y el apoyo, que es una de las condiciones más importantes que nuestra religión exige de nosotros y una de las hermosas morales que nuestra nación ha sobrevivido hasta la fecha, en una movilización en este mes abundante, donde se manifiestan muchas bondades y bellezas.

Con estos sentimientos y pensamientos, pido a Alá, que el clima de la misericordia y de la abundancia de Ramadán, nos traiga paz a nuestros corazones, paz a nuestros hogares, a nuestra familia, a nuestro país y al mundo islámico, y que traiga la paz y el bienestar a la tierra, paz y tranquilidad a toda la humanidad.

 

Prof. Dr. Ali Erbaş

 Director de Asuntos Religiosos