Creación y breve historia

Breve historia de la Presidencia de Asuntos Religiosos

La religión es un aspecto central en todas las sociedades y, consecuentemente, la presencia de una entidad institucional que se encargue de todos los asuntos religiosos es algo totalmente necesario. La naturaleza de la prestación de servicios religiosos de este tipo de instituciones varía de país a país en función de unas características dadas por la propia tradición y cultura de cada uno de ellos. En Turquía, los asuntos religiosos siempre han sido considerados un servicio público, desde épocas pasadas hasta la actualidad. El Imperio Otomano gestionaba los asuntos relacionados con el Islam, como religión de la mayoría de los súbditos y, de forma similar, percibió siempre los asuntos relacionados con las religiones de las minorías también como un servicio público.

En el Imperio Otomano, todo los aspectos relacionados con el Islam y los servicios que se prestaban a los musulmanes eran dirigidos por el Şeyhülislam, un funcionario del estado. El Şeyhülislam siempre se encargó, a excepción de los últimos dos siglos de existencia del Imperio, de dirigir, además de los servicios religiosos y las fundaciones pías del imperio, la justicia y la educación. Tras el inicio de las reformas de modernización, conocidas como tanzimat, se fundaron los ministerios de justicia y de educación y las competencias del Şeyhülislam quedaron reducidas únicamente al ámbito religioso. La importancia entre los hombres de estado del Şeyhülislam, cuyo cargo era vitalicio, fue variando con el tiempo. Mientras en algunas épocas fue un miembro permanente del Consejo de Ministros (DIvan), en otras solo era llamado cuando era requerido. En la última etapa del Imperio Otomano el gobierno pasó a estar constituido por un gabinete de ministros y el Şeyhülislam formaba parte de él al cargo de la Dirección de Sharía y Fundaciones Pías (Şer’iye ve Evkaf Nazırı) quedando la duración de su cargo ligada ya a la del gobierno del que formaba parte.

Antes de la proclamación de la República, en una época en la que se vivieron grandes acontecimientos como la Guerra de Independencia de Turquía y la creación de un nuevo estado, los servicios públicos religiosos tampoco fueron ignorados al ser fundada la Gran Asamblea Nacional de Turquía (TBMM).

Dicho gobierno, formado el 3 de mayo de 1920, incluía un ministerio con el nombre de Ministerio de Sharía y Fundaciones Pías (Şer’iye ve Evkaf Vekâleti) que asumía los servicios prestados por el Şeyhülislam y las fundaciones. Este ministerio dirigió los asuntos religiosos del país hasta la creación de la Presidencia de Asuntos Religiosos el 3 de marzo de 1924. El paso de ministerio a presidencia se explica por el movimiento ideológico del momento que consideraba que los servicios religiosos debían estar tanto fuera de la política como por encima. El Ministerio de Sharía y Fundaciones Pías sirvió de puente entre el Şeyhülislam del Imperio Otomano y la Presidencia de Asuntos Religiosos de la República de Turquía.

La Presidencia de Asuntos Religiosos (Diyanet) fue fundada como una institución de la República pero también como un organismo que presentaba una conexión histórica que se remontaba a la figura del Şeyhülislam y que asumía el objetivo de continuar con su tradicional misión. Las funciones de la Presidencia fueron especificadas en la Ley nº 429 con fecha 3 de marzo de 1924 que trataba sobre su creación: “Dirigir los asuntos relacionados con los ámbitos de la fe y del culto de la religión del Islam y gestionar las instituciones religiosas”.  La administración de todas las mezquitas del país fue cedida a la Presidencia así como la de los edificios de culto de las cofradías islámicas (tekke, zawiya) que estaban en manos de maestros sufíes (shayj). Esta última competencia fue suprimida en 1925 al ser ilegalizados todas los centros de culto sufíes del país.

 

Aunque la Ley 429 no incluía ninguna disposición referente a la propia organización y al personal de la Presidencia, en los presupuestos anuales de los años 1924-1926 aparecían, en base a la suma de los salarios pero no a la categoría del personal, los cargos de presidente, miembros de la Comisión de Verificación, funcionarios y otros empleados en los organismos centrales;  muftíes, secretarios de los muftíes, eruditos religiosos, predicadores, profesores de religión y personal de las oficinas de los muftíes en los organismos provinciales y locales.

En la Ley de Presupuestos de 1927 apareció especificada por primera vez la estructura administrativa de los organismos centrales y provinciales de la Diyanet, llamada aún entonces Diyanet İşleri Reisliği, con un total de 7172 trabajadores, 71 de ellos en las dependencias centrales. Según dicha ley, el organismo central estaba compuesto por la Comisión de Verificación, la Dirección de la Junta de Edición del Corán, el Departamento de Instituciones Religiosas, el Departamento de Funcionarios y de Registro Civil, el Departamento de Suministros de Mantenimiento y el Departamento de Escribanía y Archivos. En las provincias y municipios aparecían las oficinas de los muftíes.

Con la Ley de Presupuestos de 1931, la administración de las mezquitas y de sus responsables fue traspasada a la Dirección General de Fundaciones Pías. Con esta nueva disposición, un total de 4081 trabajadores de las fundaciones, 26 predicadores (vaiz) y todo el personal de los departamentos de Instituciones Religiosas y de Suministro de Mantenimiento fueron trasladados a dicha unidad. La Presidencia, que por ese entonces carecía aún de una infraestructura sólida y eficaz, se vio sumamente perjudicada con esta ley. Dicha implementación se mantuvo hasta 1950.

La Ley sobre la Organización y Funciones de la Presidencia de Asuntos Religiosos (Ley nº 2800), puesta en vigor tras su publicación en el Boletín Oficial del Estado con fecha 22 de junio de 1935, es la primera legislación que versa sobre la estructura de nuestra presidencia. Esta ley determinó la estructura de la organización, las categorías de personal y las especificaciones y métodos de designación del personal de la sede central y de los centros provinciales. También fijó por ley la obligación de que hubiera un muftí por cada municipio y distrito y estableció el sistema de selección.

Con la Ley nº 5634, con fecha 29 de abril de 1950, el nombre de la presidencia pasó de Diyanet İşleri Reisliği a su forma actual de Diyanet İşleri Başkanlığıi y las competencias sobre la dirección de las mezquitas y de su personal fue traspasada de nuevo de la Dirección General de Fundaciones a Diyanet.

La Constitución de 1961 otorgó a la Presidencia calidad de órgano constitucional ubicándola dentro de la administración central y regulando sus funciones con la puesta en vigor de una ley específica. Los criterios a los que había que atenerse al llevar a cabo las funciones de la Presidencia fueron determinados por la Constitución de 1982, con la siguiente disposición que concedía a la Presidencia una misión histórica: “La Presidencia de Asuntos Religiosos, como parte de la administración central, cumple con las funciones especificadas en la ley correspondiente respetando el principio del laicismo, desmarcándose de toda postura e ideología políticas y fijando como objetivos la solidaridad y la integración de la nación”.   

La estructura de la misma organización y del personal de la Presidencia, que venían especificados en la Ley nº 5634 se mantuvo sin cambios hasta 1965. La Ley sobre la Creación y Funciones de la Presidencia de Asuntos Religiosos (Ley nº 663, con fecha 15 de agosto de 1965) significó un importante punto de apertura en el ámbito de las funciones desempeñadas por la Presidencia al incluir entre ellas la dirección de los asuntos relacionados con el ámbito de la moral en la religión del Islam. En la ley se especificaba que la Presidencia debía “dirigir todos los asuntos relacionados con la bases de la fe, el culto y la moral de la religión del Islam, instruir a la sociedad en los temas religiosos y administrar los lugares de culto”. Con esta ley, todas las regulaciones de la Presidencia quedaron recogidas en un solo texto. A lo largo de los siguientes años, unidades nuevas, como la Dirección General de Servicios Educativos o Dirección General de Servicios del Hajj y de la Umrah, fueron añadidas a la organización en función de las necesidades surgidas y tras su aprobación por el Consejo de Ministros.

Además de la Ley 633, la Ley nº 1982 con fecha 26 de marzo de 1976 también había aportado importantes novedades y cambios a la Presidencia aunque fue abolida el 18 de diciembre de 1979 por el Tribunal Constitucional con el decreto número E.79/25-K:79/46. El vacío jurídico que dejó esta decisión no fue resarcido hasta 31 años después con la Ley nº 6002 con fecha 1 de julio de 2010.

Por decisión del Consejo de Ministro (decreto nº 7/14656 con fecha 24 de febrero de 1978), algunas unidades de la Presidencia fueron convertidas en direcciones generales, el número de centros educativos fue elevado a 5 y, por primera vez, se garantizó que la Presidencia tuviera oficinas en el extranjero con la asignación de personal para la Consultoría de Servicios Religiosos en el Extranjero. El Decreto Legislativo nº 190 publicado en la edición doble del Boletín Oficial del Estado con fecha 14 de diciembre de 1983 determinaba el personal designado a la Presidencia y, acorde con la Ley  sobre Creación y Funciones de los Ministerios (Ley nº 3046), toda la institución fue reestructurada. De este forma, el organismo central pasó a tener, además del presidente, cinco vice-presidentes, cinco unidades de consultoría y supervisión, cinco unidades de servicio principales y cuatro de servicios adjuntos; la organización provincial quedó compuesta por 67 oficinas de muftíes provinciales, 582 oficinas locales y 7 departamentos centrales de educación; a las oficinas en el extranjero les fueron asignadas 16 consejeros de servicios religiosos y 17 agregados de servicios religiosos.

La estructura actual de la Presidencia quedó fijada, por último, con la Ley 6002 con fecha 1 de julio de 2010 que modificó sustancialmente muchos aspectos de la Ley 633 citada con anterioridad. Esta ley garantizó muchas mejoras para la Presidencia. La jerarquía institucional de la Presidencia fue elevada de dirección general a subsecretaría, además se constituyeron 14 unidades o departamentos de los cuales 9 de ellos sustentaban la categoría de dirección general y dos de junta permanente. Se restringió la duración del cargo de presidente a un máximo de cinco años y se limitó a dos mandatos el máximo de veces que una persona podría ostentar dicho cargo. El número de vicepresidentes fue reducido a tres. Se amplió el número de integrantes de la comitiva que seleccionaría a los miembros del Alto Consejo de Asuntos Religiosos y se garantizó la presencia de representantes de todas las categorías. De esta forma, gracias a las nuevas funciones asignadas al Alto Consejo de Asuntos Religiosos y a las otras unidades, se generó una infraestructura legal que permitía ya ofrecer un servicio religioso eficaz en el ámbito internacional.

En este sentido, se allanó el camino para los servicios religiosos prestados fuera de las mezquitas, como parte intrínseca de ellos, se trabajó en la infraestructura necesaria de formación interna del personal de la Presidencia y se le encargó a ésta, como una más de sus funciones, la creación de una radio y una televisión. Se puso en disposición de la Presidencia todo tipo de posibilidades para que pudiera instruir a la sociedad en el ámbito religioso. Se favoreció un sistema de dirección basado en los recursos humanos como un requisito básico en la dirección y gestión modernas y la selección de personal pasó a ceñirse a méritos profesionales. Se incrementaron, en gran medida, los derechos laborales de los trabajadores de la Presidencia, después de años de discriminación. En resumen, dicha ley allanó el camino hacia mejores servicios religiosos, eliminó ciertos aspectos que podrían obstaculizarlos y garantizó que el personal prestara sus servicios en un entorno más apropiado.